| Metodología |
|
La formación consiste en la transmisión de conocimientos, contenidos, capacidades, formas de pensar y formas de ser.
En la vida moderna la formación resulta indispensabile pues se nos exigen competencias tecnológicas y cognitivas capaces de respaldarnos a lo largo del camino personal hacia la mejora de nuestras propias condiciones de trabajo y de vida.
Así pues, aprender durante el arco de nuestra existencia se convierte en algo indispensable. Adquirir una mentalidad flexible, dinámica y curiosa es indispensable para poder seguir sintonizados con el mundo que nos rodea, estando a la vanguardia y constantemente al día.
Sin embargo, a cada fase de la vida le corresponde un método de enseñanza diferente. Formar a un adulto no es lo mismo que formar a un niño. Para mejorar el proceso de aprendizaje del adulto y hacerlo más significativo y más eficaz, se necesitan métodos de enseñanza nuevos, nuevos programas, “nuevos” docentes y formadores que sepan focalizar y valorar las capacidades y objetivos de cada uno, sintonizándolos con el proceso de enseñanza.
El método andragógico es el que mejor se presta a lo anterior, pues reconoce que cada persona es única, así como lo es su propia experiencia, y utiliza dichos elementos como palanca de aprendizaje en los adultos. La motivación a aprender junto con un clima favorable a la transmisión de conocimientos facilitan la enseñanza y producen óptimos resultados.
Las trayectorias de aprendizaje que ponemos en práctica son verdaderos proyectos de formación que buscan reflejarse de forma concreta en los resultados, valorizando la profesionalidad y las capacidades de cada persona.
|










|